Madrid

Lunes, 12 de diciembre de 2011

Una semana intensa de Terrat Pack en Madrid. Muchas funciones ante un público fantástico, dentro de un teatro en obras. Un cine que quiere ser teatro. Bromeábamos: "parece que lo hayan bombardeado". Por allí andábamos en el Capitol, entre cascotes, para luego salir a escena con la mejor de nuestras sonrisas y disimulando el frío que se nos metía en los huesos.

Mucho frío. También en la calle donde la Navidad ya repartía sus latigazos. Amable Madrid. Desde mi amigo Juan Cruz y sus detalles, hasta los camareros, los taxistas y toda esa gente que te hace en Barcelona y se sorprende positivamente al verte. Buena gente. El dueño de un restaurante me desveló que hace años trajo un libro mío al teatro para que se lo firmara y no se lo devolvieron. Al día siguiente, fui con el último y se lo regalé. También debatí amigablemente con Wyoming en la SER sobre el clásico. "Prefiero un 1 a 2 o un 1 a 3. Un 0-5 no por favor, que me incomoda", dije. ¡Y acerté!. Estuve con Griso en Antena 3. "¿Sabes algo de la fusión?", pregunté. Me gusta bromear sobre eso, aunque es muy serio. El mercado televisivo está pendiente del cierre de este movimiento que afianzará un poco más las cosas en este escenario de crisis y pesimismo.

Por el Capitol pasaron buenos amigos: Sistiaga, Arturo Valls, Santiago Segura, Cayetana Guillén-Cuervo y muchos más. Siempre la misma pregunta: "¿Te ha gustado?". Nos decían que sí. Son amigos... Bueno, a ver, yo creo que el espectáculo está muy bien. El apretón madrileño le ha dado consistencia, ritmo y puntería en los chistes. Todo a punto para volver a Barcelona y pasar las fiestas en el Coliseum. Más risas. Ventajas: cuando trabajas tanto, no tienes tiempo de comprar, puedes disculparte de los ágapes y tienes licencia para echar unas siestas monumentales. Así despediremos este año gris que vivimos con la oreja pegada a Europa. Esperando (otra vez) que los que tienen que arreglar o encarrilar las cosas hagan su trabajo. Solo eso, que no es poco.

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