Reutilizar

Miércoles, 25 de septiembre de 2013

A saber cuántas horas de uso llevará encima esta silla de plástico. Bueno, deduzco que es de plástico porque las sucesivas capas de cinta adhesiva de embalaje han convertido el mueble en una momia. Estaba en un rincón de la medina de Marrakech, ese hormiguero humano de olores, colores y calores. Los comerciantes se sientan en las puertas de sus tiendas y te gritan «¡Messi!», si saben que eres de Barcelona. Un marketing muy básico y rudimentario. Como la silla. Con una silla así, puedes estar convencido de que nadie te la va a robar.

«Fotodiario» en El Periódico

Reutilizar