El bolo más emocionante de mi vida

Martes, 9 de junio de 2009

La de anoche, fue la actuación más emocionante de mi vida. Palau Sant Jordi, 14.000 personas, todos los amigos, pero faltaba Pepe. Y a eso fuimos. A proclamar nuestra admiración, nuestro recuerdo, y nuestra tristeza. Lo disfrazamos con risas, pero todos, todos, estábamos tristes. La ausencia de Pepe ha dejado un cráter irreparable en la sociedad civil catalana y en el mundo del espectáculo. Una ausencia asfixiante que veremos como superamos. Nos sentimos como marineros que han perdido los mapas y la brújula y que vamos a tener que navegar intuyendo como lo haría el maestro.


Me comprometí a mantener el espíritu de libertad e incorrección de Pepe. Ese es mi homenaje particular. Decir lo que pienso en todo momento, traduciéndolo a humor que es el lenguaje más universal y sincero que hay. Eso es lo que me ha enseñado. Si te muestras como eres, actúas como piensas y respetas al público, ya tienes mucho ganado.

Nunca una gala fue tan larga, intensa y aglutinadora. El gran cómico que gustaba a todo el mundo, apareció sonriente en todo momento a nuestras espaldas, cubriendo nuestras flaquezas y recogiendo risas y aplausos a través de antiguas grabaciones. Solo un genio puede triunfar después de su muerte. Y es que estamos hablando de Rubianes... solamente. Si los hombres no mueren mientras son recordados, ya podemos afirmar que Pepe es eterno.