Iniesta, Iniesta, Iniesta. Lo digo tres veces, para que quede clara mi devoción. Se ha hecho justícia y el mejor equipo de la historia del fútbol español se ha llevado... la copa del mundo!!!
Para los que nacimos en los sesenta y no ganamos ni a las canicas, esto es un milagro que ya no creíamos llegar a ver. Conclusión: los sueños se hacen realidad si tienes talento, te lo curras y no pierdes la ilusión. Me quedo con eso.
Y también me quedo con una temporada televisiva en las espaldas de las más duras y gratificantes que recuerdo. Cuanto peor van las cosas, mejor nos va a nosotros. Porque hemos apretado los dientes, demostrando que no estamos en esto por dinero. Estamos aquí porque es nuestro bendito oficio. La risa, el riesgo, los buenos guiones, la complicidad con el público, la música en directo, los invitados dignos al margen de la carroña corazonera... Así da gusto.
Y, por supuesto, un público fiel al otro lado, multiplicado y participativo gracias a las redes socales. Y lo que nos espera!!! ¿Cómo estaremos, si les digo que nos hemos ido con ideas para septiembre? Ideas a punto de entrar en combate que esperan a que nosotros cojamos un poco de aire. Solo un poco de aire. Ya verán,ya...
Quiero agradecer a TODO el equipo sus ganas y su trabajo. Y a mis compinches de plató Ana Morgade y Berto. Sin ellos, yo sería peor. Me divierten y me sorprenden. Siempre. Cada noche. No saben lo bonito que es eso. Les aprecio y les admiro. A ti también Joan Eloi.
Voy a sumergir mi cabeza en el agua para recordar los momentos imborrables que hemos disfrutado juntos. Y, como siempre me gusta pensar, lo mejor está por venir.
Este perro se llama Joaquín. Me gustan los animales con nombres humanos. No funciona al revés. No recuerdo a nadie llamado Whisky, Trueno, Tuf o Zaga. ¿O quizás sí? Bueno, no sé.
Ya va siendo hora que se sepa: Xen Subirats (uno de los directores de EL TERRAT), hace las mejores paellas de la zona euro. Y le gusta. Nunca se queja. Disfruta y nosotros con él. Gracias primo.
El otro día llegué a casa y me encontré con esta pandilla. Me dijeron que estaban grabando unas cosas para laSexta y que solo sería un momento. No hice más preguntas.
Un anónimo ciudadano, decidió acabar para siempre con el miedo a olvidar el pin de su móvil. Lo ha escrito en la pared de su calle (bien grande, que se vea, para no olvidarse) y ya está. También puede que sea el número clave de su tarjeta de crédito. Un tío listo, vamos.
Unos días de descanso (?) en Estambul. A pesar del bullicio de la ciudad. Una locura. Taxistas cabreados en contra dirección, música por todas partes. Gente, gente, gente. Millones. Dormimos al lado del Bósforo y estuvimos en la Fórmula 1. Gracias Pedro de la Rosa por la hospitalidad.
Pedro lo hace normal, de corazón y te sientes como en casa. Pude pasear por la parrilla de salida, instantes antes del "despegue" de los coches. Fue una sensación alucinante. Adrenalina contenida, mezclada con gasolina. La gente cree que me he vuelto fanático de la Fórmula 1 y... a lo mejor es verdad. Les dejo con un perro haciendo estiramientos, ajeno a todo. Los perros hacen lo que les da la real gana.
Lo tengo claro: si no me dedicara a esto de la comunicación, dibujaría camisetas todo el rato. (No deja de ser otra forma de comunicación, ¿no?).
Hace un tiempo colaboré desinteresadamente con los de Visual Poetry, dos amigos que tiran adelante una empresa dedicada al mundo camisetil, con buenos acabados y buenos precios.
El otro día, paseando por el Born me encontré con una de las mías (Lucky Man) y me la compré. Me hizo mucha ilusión.
Viaje de placer a Galicia. Nada de trabajo. Solo amigos y unas cuantas horas por delante. Recalamos en Santiago de Compostela, cantamos en la catedral "Que alegría cuando me dijeeeeeroooon...", caminamos, nos compramos pañuelos para el cuello, andamos por el casco antiguo que te va abduciendo. Cientos de años nos contemplaban. Con la mirada de la piedra vieja.
Me hice unas doscientas fotos, vimos en directo a Love Of Lesbian (¡geniales!) y comimos en Casa Marcelo. ¡Ojo! Descubrimiento. Este hombre lo hace muuuuuuuuy bien. Hay que seguirle la pista. Solo un pellizco de Galicia pero vale la pena. (También nos timaron con unas anguilas carísimas, pero eso es otra historia). Aquí dejo diez momentos.
El penúltimo experimento gráfico, me tiene pillado. Estamos hablando de una aplicación para iPhone (la "Face goo") que permite distorsionar las fotos, obteniendo resultados perturbadores. Aquí dejo cuatro ejemplos: Ana Morgade, Berto, el Follonero y Mia Font.
El problema va a ser ahora, mirarlos a la cara como si nada.
La naturaleza me carga las pilas. Cuando era (más) joven me parecía una chorrada. Ahora veo que estaba (otra vez) equivocado. El contacto con la naturaleza, el bosque, los árboles, me llena de energía. Me da por pintar más, hacer fotos o sencillamente respirar. La fuerza de lo verde.
Ya está "colgada" mi primera expo de verdad. Me ha costado un poco. La verdad es que tengo al lado gente que me quiere y me ayuda y eso facilita mucho las cosas. Muchas gracias a todos ellos. Puede verse en "Mas Homs", cerca de Girona, un sitio magnético y encantador donde el buen gusto flota en el ambiente. Más información en www.andreuwings.com.
Lo pasamos bien el viernes y más de uno me miró con cara de "¿Pero tú haces estas cosas, tío?". Pues sí. Y lo hago porque quiero y como quiero. Porque me gano la vida por otro lado, así que no soy sospechoso de nada y más libre que... más libre que... (ahora no encuentro una comparación que no sea cursi).
Cuando crees que sabes algo de dibujo, vas y descubres esta página y vuelves a la casilla de salida. Leonardo da Vinci. El más grandes de todos los tiempos.
Tanto capturar, tanto capturar y, al final, ves cosas donde no las hay. ¿O sí?
Disparé contra un espejo en plena calle y salieron unos mosntruos del iPhone. Bueno los dibujé yo. ¿O no?
(Foto positivada, tinta y acuarela. 2010)
...encontrar imágenes que me dejan frito. Sin respiración. De esas que te quedas un buen rato mirando, pensándolas o sencillamente sonriendo. Están en YoHeVistoCosasQueVosotrosNoCreeriais. ¿Te vienes? Está aquí al lado.
Sigo con el vicio (y va en aumento) de buscar y buscar imágenes por los rincones más insospechados de la web. Me maravilla el archivo infinito que tenemos a nuestra disposición. Por eso las colecciono. Como cromos. Por eso las cuelgo en yohevistocosasquevosotrosnocreeriais.
Algunas fotos me sirven para futuros dibujos, otras no lo sé. Pero ahí están. Como ésta, de una mujer detenida por la policía norteamericana. Si no fuera porque pone el año (1962), diría que se trata de Berto. Voy a seguir pescando, infiltrándome, cortando y pegando. La búsqueda no cesa y no hay una finalidad ni un objetivo concreto. Eso es lo que más me gusta.
Otro parecido irrazonable. Si José María Iñigo se adelgazara 72 kilos, aprendiera a cantar en inglés y a componer himnos generacionales de los años 90, sería clavado al mítico Michael Stipe de REM. El norteamericano de mirada lánguida, desde que perdió su pelo, va probando diversos aspectos. Un día se dejó crecer el bigote.
El amigo de un amigo me dejó su casa durante unos días, situada cerca del mar. Dejar tu casa es un acto de generosidad que no todo el mundo sabe o está dispuesto a hacer. Y, además, no quería cobrarme. Pensé que podía pintar alguna cosa y regalársela como símbolo de agradecimiento. Encontré una completísima tienda de bellas artes y me hice con todo lo necesario. Decidí que lo haría todo con acrílicos.
Monté mi chiringuito y la inspiración hizo el resto. Alguien me dijo: «podrías establecerlo como un intercambio. Te dejan la casa y tú les pintas una obra». Oye, pues no está mal visto...
Ahí el "creador" se quedó corto y no remató la faena. Las miradas de los perros, a veces, están cargadas de significado. Pero no sabes que piensan porque no pueden hablar. Ahora que paso más horas con "Mèl", entiendo que el muchacho (perro) tiene unas cuantas cosas que contarme. Que lo separaron de su madre a los dos meses, que quizás por eso duerme en la puerta de mi habitación o que desde que lo bañé en la piscina no se acerca a ella. Me gustaría saber qué opina de la música que pongo y porqué diablos, cuando le lanzo algo, lo trae pero pasa de largo de mi mano y lo esconde. Tenemos muchos temas para entablar una conversación, pero su silencio nos lo impide.
También es cierto que si un día articulara una frase, me desmayaría del susto. Luego me haría a la idea y hasta le compraría un teléfono móvil que pudiera activarse con la voz ya que no tiene dedos y eso ya no me veo capaz de pedirlo.
El tiempo se ha vuelto un poco loco (vaya novedad), pero podemos asegurar que ya es verano. En mi calle están haciendo obras. Gracias. La otra noche, un gracioso puso en marcha la apisonadora y parecía el fin del mundo. Gracias, también a tí, anónimo gilipollas.
Subí a una pequeña montaña y, durante el ascenso me agarré a un pino que se vino hacia mi y casi me aplasta las piernas. Tuve tiempo de esquivarlo. Fue tan rápido que ni me asusté. Una vez en la cima, un guarda forestal de dos metros y medio de altura me informó que, según la Nasa, este va a ser un verano que alternará sol y nubes, "no muy caluroso". Si lo dice la Nasa...
Yo creía que íbamos a estar tranquilos, pero los coletazos de la crisis, como si de una ballena herida se tratara, pueden arrancarte la cabeza mientras estás tan ricamente bañándote. Así que cuidadín. Casi no veo la tele. Pinto, ando, dibujo y vuelvo a pintar. Voy a ver si leo (no sé si me acordaré). Escucharé música atrasada, visitaré las obras de mi calle y me tomaré menos cafés. En las radios se van los titulares de los programas y se instala un cierto aire de relax.
Anoche soñé que hablaba en el vestuario con Xavi del Barça. Un buen tipo. He soñado otras cosas que nunca explicaré. Si te olvidas de una pesadilla, nada más despertarte, ésta desaparece, se desvanece en el olvido. La mata tu memoria consciente. Después de más de diez meses de darlo todo, poner buena cara y seguir como un monje la agenda marcada, vienen ganas de no descolgar el teléfono, no afeitarte, ir con pantalones cortos viejos y mancharte las manos de pintura. Eso es exactamente lo que voy a hacer. Se trata de coger carrerilla, para otro salto de longitud que de momento se intuye lejano y medio borroso, allá por el mes de septiembre. Y como dicen en mi pueblo: "Septiembre no lo ha visto nadie".
Tengo otra afición. ¿Cuántas llevaré? Me gusta navegar por webs recónditas, algo marginales y un poco enfermizas. Archivos digitales donde siguen flotando, como restos de naufragios, imágenes inquietantes. O raras. O sencillamente impactantes. Tienen que ser añejas, sugerir algo y obligarte a mirarlas un buen rato. Estos son algunos de mis hallazgos.
Dicen los viejos de los lugares que no se recordaba una primavera tan "verde" como esta. Ha llovido mucho en los últimos meses. (Demasiado, según los que viven en las ciudades). El caso es que los bosques y los campos, que son agradecidos, nos premian con un estallido de vitalidad que no se recordaba. Hasta el cactus más feo, exhibe una flor bonita. Las hierbas, los arbustos, todas las plantas de segunda división han florecido. Me di un paseo hace unos días y comprobé como los insectos, disfrutan de la barra libre de polen. Un par de ejemplos.
Se llama Mel y ha llegado para quedarse. Es un setter de cuatro meses que está descubriéndolo todo. Se come las hormigas, se reboza en el barro y hace sus necesidades donde quiere. Un perro, vamos. Busca permanentemente tu compañía y casi no ladra. No está en venta, ¡eh! Solo quería que lo conocieran.
Personas adultas jugando con el agua en Venecia. La ciudad se hunde, pero siempre hay un momento para hacerse una foto o chapotear en la plaza de San Marco.
Pero, esta vez, de verdad. La famosa escena bíblica (ojo, Sam Brown, que hay una mujer cogiendo del brazo a Jesús), ha llegado al final. Por lo que deduzco, se trataba de un espejo y me lo encontré tirado al lado de un contenedor. ¡Qué mal final! Una vez descarté llevármelo a casa, me puse a elucubrar: su propietario se podía ver reflejado en él y, por alguna razón, el espejo se rompió con el mal fario que eso conlleva. Igual el propietario era un adefesio. Claro que explícale tú lo del mal fario al propio Jesús que está anunciando su muerte a los colegas, aunque sea en la versión de plástico pintado de oro.
Es muy importante llevarte bien con los vecinos. Al fin y al cabo, estás viviendo con ellos en casas separadas. El que aparece en la fotografía es uno de los míos. Es muy reservado. Siempre lo saludo por las mañanas y apenas emite un resoplido. Lo tomo como un "buenos días". Se pasa el día en el jardín, ocupándose de las malas hierbas. Se las come directamente. He calculado lo que se ahorra en jardineros y es una fortuna. No se cual es su nombre. Yo lo llamo provisionalmente "caballo delgado".
Mikel Urmeneta ha pasado unos días en mi casa y nos ha demostrado las excelencias de su cámara de fotografía submarina. Es una compacta pequeña con la que graba pequeñas películas de esas en las que te salen burbujas de la boca y parece que estés volando. En realidad estás en una piscina, pero eso es lo de menos.
Con Urmeneta no te aburres. Me parece que es de los mejores elogios que puedes decir de una persona. Siempre tiene algo nuevo que contar. Cuando crees que le conoces, te vuelve a sorprender. Nos intercambiamos dibujos, pintamos piedras y aireamos confesiones.
Querido doctor: la otra noche estaba leyéndole un cuento a mi ahijado Jan, con el noble fin de que se durmiera. Lo que pasó es que el que se quedó frito fui yo. El niño debía conformarse con los dibujos (muy buenos por cierto), de un piloto que atraviesa el triángulo de las Bermudas con su avión. Era tal el sopor que me entró (no por culpa del cuento) que, hacia la mitad, decidí darlo por terminado. ¿Y ahora que hacemos? preguntó Jan. Pues ahora nos esperamos hasta mañana. Vamos a dormir y el del cuento también, que ha cruzado medio pacífico. Vale. Vale.
¿No habíamos quedado, querido doctor, que con la edad perdías sueño? Para mi no es ningún problema, porque me encanta dormir. De hecho, no sé porque le escribo, ya que no le conozco. Perdone. Igual se trataba de un sueño. Lo de "querido" es que soy cariñoso.
Una de mis debilidades. Millán Salcedo con un helecho en la cabeza, un disfraz de carnaval y su particular homenaje a la gran Tina Turner. Me pregunto que pensaría ella si lo viera o viese.
Elvis, por aquel entonces, ya se había comprado la capa. A pesar de eso, se atrevió con un clásico del soul, en un concierto en el Madison Square Garden de Nueva York.
Umberto Tozzi (que parece caído de un pastel de novios) con un clásico que he bailado. Lo reconozco. Todos tenemos un pasado. Era el año 1979 y, algunos mantenían que Franco podía resucitar en cualquier momento.
Sandro Giacobbe y su nariz, con una canción en la que el melódico le dice a su novia que se ha acostado con su mejor amiga. Hay que tenerlos del tamaño de la Basílica de San Pedro.
El cuerpo puede que se tome unas vacaciones, pero la cabeza (que va insertada arriba), no. Así que he pensado que ahora que estáis más relajados, podréis disfrutar de algunas obras de arte que voy encontrando por esos Internets de Dios.
Primera perla: Patrick Hernandez, grabándose un video clip en una terraza. Imagínate que estás tomándote una caña y de repente aparece un señor con un bastón, que dice que "ha nacido para estar vivo".
Aunque no lo parezca, el verano es un poco largo. Si haces vacaciones, más. Antes de que el monstruo de la apatía se apodere de vuestros cerebros y sólo os permita hablar con monosílabos, propongo que os entrenéis como estos muchachos. Solo hace falta una pelota de ping-pong y mucho, mucho tiempo libre.
¿Cómo podíamos conducir antes, sin aire acondicionado? Pues como se ha hecho toda la vida: sacábamos el brazo por la ventanilla, comprobábamos que el aire todavía quemaba más y rollo "¿te gusta conducir?". La respuesta solía ser "no".
Me veo en la obligación de compartir un increíble acontecimiento cotidiano que me acompaña cada día, durante las dos últimas semanas. Voy por la calle tranquilamente o entro en un bar o salgo de una tienda. Algún desconocido me saluda como si hubiera hecho la mili conmigo (esto no es nuevo) y automáticamente suelta: "¿Pero tú no estás de vacaciones?". Con un tono como de reprobación. Yo contesto: "Sí." Fin del acontecimiento cotidiano.
Si fuera uno, dices "bueno, un quisquilloso". Pero cuando todo el mundo lo dice, me pregunto dónde habré fallado en la comunicación de que ESTOY DE VACACIONES. Igual sería bueno aclarar que cuando estás de vacaciones, puedes seguir respirando y haciendo cosas normales. Parecerá obvio, pero tendrían que ir a mi lado y comprobar que la obviedad es una de las mejores herramientas para romper el hielo con un desconocido.
Ya está. Trabajo cumplido. Les dije al equipo que ha sido el año más intenso que recuerdo en mucho tiempo. Nueva cadena, nuevas caras, nuevos retos. Mi apreciación personal es que lo hemos hecho muy bien. Que venimos para esto. Para crecer artísticamente, inventarnos todo lo que nos pasara por la cabeza y liarla, liarla mucho.
No puedo resumir las toneladas de sensaciones que hemos vivido desde aquel lejano mes de septiembre. Decenas y decenas de noches, un excelente guión y una confortable libertad que se respiraba en el plató y en antena. Así es muy fácil trabajar. Y el equipo. El mejor equipo de programas de entretenimiento de España.
Invito a quien quiera a pasar un día en el plató y comprobar cómo se elabora profesional y artesanalmente un show plagado de detalles, técnica, improvisación y arte. Estoy superorgulloso. Por eso me ha crecido la mano (no penséis mal). Para agradecer a todos su aportación.
La fiesta sigue con Berto. El lunes, todos con mi sobrino. Hasta ahora.
Hechos de tinta. Sin alma ni conversación. Sencillamente "están". No digo que aparecen porque los he dibujado yo. Lo hago en esos ratos "muertos" (no me gusta nada la expresión) que cada día nos ofrece. Es lo que tiene no saber parar.
Un caso de humorismo paranormal, para el día de San Pedro patrón de mi pueblo. ¿Cómo puede ser que Millán Salcedo se parezca tanto a Jaime Urrutia? ¿Y si son la misma persona y ellos no lo saben? Han pasado muchos años, pero todo el mundo sigue perturbado con esta pieza. Y eso que la culpa fue de la cha-cha.
Ya llega el verano y mis amigos me esperan. Cuando era pequeño, me bajaba al patio de mi casa a jugar al fútbol. Ahora, tengo amigos diminutos. De barro. Los he tenido "abandonados" durante la larga temporada de invierno. Ya vengo, ya vengo...
¡Están por todas partes! A medida que se acerca el festival de festivales, el chiki-chikismo se eleva a cotas nunca conocidas. El otro día, paseando por la Costa Brava, descubrí un cartel que anunciaba la actuación de "Hot Chiki-chiki". Aparecía éste señor que, como se puede ver, ha cuidado hasta el último detalle.
El micrófono es un poco desproporcionado, pero todo lo demás encaja. Los clónicos de Rodolfo, podrían llegar a ser una raza superior que dominara la Tierra y nos sometiera a las cuatro leyes básicas. Menos mal que queda poco para Belgrado.
Los dibujos me siguen en los viajes. O quizás estén en la ciudad de destino, esperando a ser dibujados. Tengo la costumbre de montar el "campamento" en los hoteles (perdón por las manchas de tinta que van quedando) y así aprovecho para seguir con el vicio. Cada nuevo sitio, tiene sus colores, su energía propia, su inspiración. Por lo demás, viajar abre la mente, completa y enriquece las ideas, libera prejuicios y dinamita localismos.
El otro día me vi reflejado en una pared, pero no había ningún espejo. ¡Qué raro! -pensé-. Vale que los de la tele estamos en todas partes, pero no me cuadra. Y el caso es que soy yo, como diciéndome: "¡Qué!".
Una especie de autodesafío. Definitivamente, necesitaba estas vacaciones.
Les ruego que no me manden más la revista de "Digital+", ya que me di de baja hará unos cuatro meses. La revista no está mal, pero es tontería que me la hagan llegar (con el gasto de papel que supone), si no voy a ver lo que ustedes programan.
Me di de baja porque el fútbol no me interesa demasiado y las ofertas de los canales, francamente, no son nada del otro mundo. Soy de los que , cuando empezó el "Canal+", me emocioné como el primero. Pensaba que por fin había llegado una televisión alternativa y ambiciosa. Pero la cosa se fue diluyendo. Cayó la calidad del cine de estreno. Luego vino la guerra de plataformas digitales y la consiguiente fusión con el arbitraje del gobierno. Mucho canal y pocas novedades.
En otros países, la multiplicación de canales supone una inversión en contenidos, programas arriesgados y diferentes y un enriquecimiento, en definitiva, del mundo creativo y de la industria. Aquí, no. Aquí lo que se lleva es una pelea a muerte por el fútbol y ya está. Por eso me di de baja. Claro que con lo que he pagado, me podrían mandar la revista hasta que me jubile. Prefiero que se la hagan llegar a otro a ver si le encuentra la gracia al tema. Muchas gracias.
¡Teleobjetivos para móviles!
La plaga de las camaritas en los teléfonos puede empeorar. Ahora les van a colocar estos feísimos apéndices y nos van a seguir "crujiendo" a los famositos... ¡Y a distancia! Encima hay alguna revistilla que paga por las fotos, pasándose por el forro la ley de la intimidad. "Consigue una foto de un famoso y te la pagamos". Me quedé de piedra cuando lo leí. Realmente, no necesitábamos para nada la cámara integrada en el móvil. Solo la necesitaban los operadores que te cobran un huevo por el MMS.
Si quieres una foto, hazla bien hombre. Y si vas a retratar a alguien, pídele su consentimiento, ¿no? Puede que te diga que sí o que te diga que no. Acéptalo y no des la brasa.
Es un mensaje del colectivo de damnificados por los móviles con cámara de los cojones.
Mejor que los "Golpes Bajos", que coleccionaban moscas. Me gusta la belleza del almendro en flor y su estallido de color, que parece sacado de un cómic japonés. El almendro pone poesía vegetal, donde no la hay. Sin ir más lejos, detrás de una furgoneta y en mitad de un polígono.
El otro es del Plà de l'Estany cerca de Banyoles. Nadie cuenta con los almendros pero, de repente, se reivindican y anuncian la llegada del buen tiempo. Dicen que ahora, con lo del cambio climático, van como locos y "se aparecen" antes de tiempo. Es posible. En el fondo, todos estamos deseando que se acabe el frío de una puñetera vez.
Con "A", eh! Fallar.
He fallado en mi afrenta a Berto, con lo de poner una entrada o dos cada día. Lo reconozco. Si es que no paro, aunque algunos puedan pensar que solo trabajo una hora y media cada noche. Tengo más cosas en la cabeza de las que puedo pensar y decir. Solo están dentro de la cabeza. Dando tumbos.
Estamos ultimando la nueva entrega de monólogos. Tenemos nuevo libro y puedo avanzar que la imagen de la portada va a sorprender.
Estamos apurando los últimos días de exposición de Hell and heaven en la Galeria Senda de Barcelona. Si lo quieres ver, queda muy poco. Sigo dibujando. Y mucho. El Terrat prepara bastantes programas y en la medida de lo posible, intento ayudar aunque cada dia sepa menos de televisión.
Me preguntaban los amigos de "La rosa de los vientos" en Onda Cero que cómo era un día mío normal. Buf!!! Es que mis días no son normales. Y las noches menos.
El miércoles estuvimos viendo al monologuista Toni Moog. Me gusta mucho porque es diferente. Es como si Antonio Ozores hubiera nacido en los setenta. Toni es incorrecto y se agradece. ¡Ya está bien de tanta corrección, hombre! En la sala donde actuaba Toni, una mujer insistió en que la conocía. Y no es verdad. Me sucede muy a menudo. Me dicen: «Tú no te acordarás porque tienes un montón de cosas en la cabeza, pero sí.» Y yo: «Que no». Porque puede ser que tenga la cabeza repleta, pero en lo de las caras no fallo. Si no la conozco, no la conozco.
Hoy, en el gimnasio, estaba sudando como un cerdo y se me acerca un chaval, cámara en ristre: «¿Te puedo hacer una foto?». «Hombre, pues no. Aquí no por favor». Se ha ido como pensando «¡Qué raros los de la tele! Me ha fallado».
Todos tenemos un doble, dice la leyenda. El de Robert de Niro, vive en Buenos Aires, se dedica a la pintura y pasa sus horas en la plaza Julio Cortázar de Palermo Soho. Es el doble de Robert y, más concretamente, en la película "El corazón del ángel" y con el pelo blanco. Ya sé que estoy obsesionado con el "abogaaaaaaado", pero no me negarán que tiene su cosa.
Me quedé un buen rato mirándole, pero dio vergüenza pedirle un retrato en buenas condiciones. Nunca seré un buen fotógrafo, porque me falta morro. Me limito a robar, a capturar, escondido detrás de una botella de agua o de un café.
Estaba el otro día en el gimnasio, había terminado y en los vestuarios se me acercó un señor de mediana edad. Esto es lo que me dijo: «¿Eres tú? Ah, sí. Es que digo igual no es él. Oye que te he visto desde Japón. Sí, sí. Desde Japón. Fui con mi hijo que se ha casado con una japonesa y le dije al consuegro "mira, este es de allí". No me aclaro con él. Mi hijo sí, porque sabe inglés. Pero yo, no. Fui de Tokio a Kioto y no me atreví a decirle nada en todo el viaje. ¿La comida? Bueno, si vas de etiqueta y eso pues bien. Pero luego ves a la gente en la calle con los perolos de fideos y no. Para uno de Badajoz, como yo, pues ya me contarás. Son muy diferentes. Muy ordenados, muy disciplinados. Ves aquello y dices, estos son una potencia y ya sé por qué. Mi mujer vio una vez a Maragall y ahora te veo yo a ti. Nada hombre, que tengas un buen día. Hasta luego".
Y se fue.
El fin de semana pasado, viví un cursillo intensivo de maestros del espectáculo. Maestros en acción. El viernes me planté en el Sant Jordi para ver y escuchar a los "pajarracos" Serrat y Sabina. El sábado cogí un avión y volé a Bilbao para presenciar el último espectáculo de Tricicle, "Garrick". Es, lo que se llama, un fin de semana bien aprovechado. Y, encima, me invitaron. ¿Qué más se puede pedir?
Serrat y Sabina se cascaron tres horas impecables. Les salen los éxitos por las orejas y por el corazón, así que el "juego" consistía en adivinar qué canción de las de siempre iba a venir a continuación. Me gustan cuando se cambian los papeles, cuando dialogan a lo "Rat Pack". "Me pido Frank Sinatra", dijo Sabina en el programa. Es un placer verles, compenetrados y queriéndose, dejándose la piel en cada escenario. Pude abrazar a Joaquin, envuelto en una toalla, a la salida del concierto. Parecía que había jugado una final de copa (con su Atleti, claro). Serrat pone el rumbo, despliega su encanto y, como dice su primo, "le tiembla el corazón al garganta".
Lo del Tricicle fue otro placer. Pude ver el nuevo espectáculo antes de que aterrice en Barcelona o Madrid. Ahora se van a Argentina, así que había que aprovechar la ocasión. "Garrick" (un viaje a las profundidades misteriosas de la risa) no defrauda. Es más, yo diría que va a sorprender. Tricicle, lejos de acomodarse, sigue arriesgando y, en esta ocasión, hay una mezcla de piezas al estilo clásico marca de la casa y otras más nuevas y sorprendentes. O sea que aunque lo hayan conseguido absolutamente todo en el mundo del espectáculo, el respeto por ellos mismos y por el público, les empuja a seguir sorprendiendo. Me quedé con esa lección. Para esos días grises en que te peguntas si tiene sentido tanto esfuerzo y entrega.
Si yo no fuera de Reus, me gustaría ser de la Barceloneta. ¿Puede uno enamorarse de un barrio? Creo que sí. Siempre que puedo me escapo al mar y, en lugar de las playas de diseño, busco el amparo de los callejones estrechos de la Barceloneta. Me gusta comer ahí. Me tranquiliza sentarme al sol o chalar con la quiosquera que me cuenta que ha visto al Rubianes. En la Barceloneta, la ciudad descarga en el mar todas sus tensiones. Las disuelve en la arena, se las comen los peces, se las beben los turistas. El paseo es perfecto, los chiringuitos (a falta de los antiguos), son verdaderos refugios para los urbanitas estresados.
El otro día me escapé por enésima vez a "mí" barrio. Me compré la nueva revista "Esquire", leí la sabiduría de Eduard Punset, me enseñaron el nuevo hotel 54, escuché algo de música (cada vez soy más fan de Josh Rouse) y disparé fotos para Captura. Me sentó bien la comida, la charla con un amigo y la vida en general. No es tan difícil ser moderadamente feliz y el escenario tiene buena parte de culpa.