Hablaba hace poco con un buen amigo sobre tomar riesgos en tu propia profesión. De no conformarte nunca y explorar nuevos caminos. Él es un gran defensor de eso y yo -le dije- un fanático. No entiendo este oficio sin riesgo, sin aventuras (no todas salen bien), ni retos.
Porque por debajo del río, que sería el fluir constante del programa durante cinco años, circulan numerosas "corrientes" de agua. Un signo de vitalidad y de riqueza. Y, sobretodo, de diversión para los que cada tarde levantamos el vuelo de BFN.
Me acordé de todo eso, cuando asistí al nacimiento de "Doblao flamenco", la nueva sección que empezó el pasado jueves. ¿La vieron? ¿No? Aquí la dejo. Este es el testimonio de un riesgo. Con dos pedazo de actores, dos músicos y toda la comedia que fuimos de concentrar un unos minutos (musicales). Y así seguiremos. ¡Oooole!
Nadie vio a Ana en toda la tarde. Pensé: "mira, hoy no sale". Nos reunimos, ensayamos e hicimos el programa. Pero al final, muy al final, el genial Mag Lari hizo su segundo número con una pequeña muñeca que desapareció en su casita atravesada por espadas.
Cuando volvió a abrir la casa/caja, allí estaba la Morgade y nos dejó a todos de piedra. Estaba muy deteriorada, como si hubiera pasado una mala noche. Lo mejor es que el equipo consiguió maquillarla y esconderla durante horas, solo para el momento de la sorpresa. Estas son el tipo de cosas que me gustan. Felicidades.
El penúltimo experimento gráfico, me tiene pillado. Estamos hablando de una aplicación para iPhone (la "Face goo") que permite distorsionar las fotos, obteniendo resultados perturbadores. Aquí dejo cuatro ejemplos: Ana Morgade, Berto, el Follonero y Mia Font.
El problema va a ser ahora, mirarlos a la cara como si nada.
Hoy llegaré al plató a las 17:30h. (más o menos, que ya sabemos que menos es más), como vengo haciendo desde enero de 2004. Alguien dirá "ya ha llegado Andreu" y entonces saldrán compañeros de debajo de las piedras con walkie-talkies. Nos reuniremos, me sacaré un café malo/bueno de la máquina, dibujaré, nos leeremos el guión fruto del curro de nueve mentes deliciosamente retorcidas, nos gastaremos bromas, decidiremos lo que ensayamos o no. (Ya te digo ahora que bastante). Entraremos en el plató donde hará frío. Ensayaremos, pensaremos más cosas que solo salen cuando te metes en harina. Me gusta llamarlo "mi cocina". "Ponme un audio aquí, otro allí y ¿si la cámara sigue a Berto hasta quedarse a un centímetro de su nariz?". Cosas así. Este es el momento que más me gusta porque es donde sale a jugar mi experiencia. Tantos y tantos años de humor diario. Tantas y tantas maneras de darle la vuelta a las cosas, hasta encontrar el ángulo divertido. Primero en la radio y luego en la tele.
Hoy también le diremos a Ana Morgade que tranquila, que no pasa nada. Y al realizador Oscar Lorca que tranquilo que si pasa algo, mañana no viene. Es broma. No hay gritos, ni descalificaciones, ni miedos, ni nada que no se pueda solucionar con una broma o un intercambio de impresiones. El compromiso y la responsabilidad son cosas que la gente normal ya lleva encima de sus hombros. ¿Para qué recordarlo? Hay que salir a disfrutar, a jugar. Porque esto lo hacemos precisamente para eso y encima nos pagan. Vamos, que somos unos privilegiados.
Así es como irán las cosas hoy, dada la maravillosa rutina que tiran adelante más de cien personas, mirando de circular al margen de crisis, desanimos generales, horizontes oscuros y otros parámetros conectados a la condición humana. Es como si en plató, cuando empieza la música, nada malo pudiera pasar. ¿Estamos todos? Pues venga, vamos.