Vuelve la comedia. Vamos a empezar la séptima temporada, la cuarta en laSexta donde estamos a gusto, tranquilos y con ganas. Yo creo que promete. Todas las nuevas ideas, sumadas a la sensación recogida antes del verano, auguran muchas horas de risas. Nos lo pasamos bien. Arriesgamos, interpretamos este mundo de locos, recibimos a buenos invitados, escuchamos música en directo... ¿Hay algún plan mejor? Hasta la noche.
Es un agradable ritual. Segura se pone con un nuevo "Torrente". Me dice: "oye, que sales amiguete". Y yo contento y orgulloso de mantener nuestra relación a distancia salpicada de cameos y entrevistas. Así que ayer me calcé de nuevo el gorro de dominguero y me presté a ser humillado por el apestoso personaje por cuarta vez. Estoy encasillado, sí y qué?. Suerte amiguete. Y calma. Mucha calma. (Las gambas salen en la peli).
¡Ya está! Mes y medio aguantando la respiración. ¡No podía más! Vuelven los compañeros, las risas, la sensación de que estamos entre amigos (cosa que es verdad), haciendo algo precioso que es la comedia. No quiere decir que no nos lleve trabajo. Al contrario. Cada día nos exigimos más y más. Todo cambia y evoluciona y nosotros debemos hacerlo pero que cada noche parezca fácil, natural y espontáneo. Este es el reto de siempre.
Llevamos algunos días ultimando el despegue del programa en su andadura hacia las 1000 ediciones. Sí, sí. Y hay ganas. Lo pensamos, nos lo decimos y se nota. No me gusta mucho adelantar novedades porque a mi me gusta que lo noten los espectadores. Que lo descubran. La sorpresa es una de las claves del espectáculo. Puedo avanzar que damos un paso más en la naturalidad y la improvisación de la que somos adictos. Y nuevas secciones que conllevan riesgo y mucha preparación. A ver si os gusta y muchas gracias por el cariño que ya llega a oleadas. Ese "a ver si volvéis ya", tan escuchado y leído en las redes, nos pone mucho las pilas.
Iniesta, Iniesta, Iniesta. Lo digo tres veces, para que quede clara mi devoción. Se ha hecho justícia y el mejor equipo de la historia del fútbol español se ha llevado... la copa del mundo!!!
Para los que nacimos en los sesenta y no ganamos ni a las canicas, esto es un milagro que ya no creíamos llegar a ver. Conclusión: los sueños se hacen realidad si tienes talento, te lo curras y no pierdes la ilusión. Me quedo con eso.
Y también me quedo con una temporada televisiva en las espaldas de las más duras y gratificantes que recuerdo. Cuanto peor van las cosas, mejor nos va a nosotros. Porque hemos apretado los dientes, demostrando que no estamos en esto por dinero. Estamos aquí porque es nuestro bendito oficio. La risa, el riesgo, los buenos guiones, la complicidad con el público, la música en directo, los invitados dignos al margen de la carroña corazonera... Así da gusto.
Y, por supuesto, un público fiel al otro lado, multiplicado y participativo gracias a las redes socales. Y lo que nos espera!!! ¿Cómo estaremos, si les digo que nos hemos ido con ideas para septiembre? Ideas a punto de entrar en combate que esperan a que nosotros cojamos un poco de aire. Solo un poco de aire. Ya verán,ya...
Quiero agradecer a TODO el equipo sus ganas y su trabajo. Y a mis compinches de plató Ana Morgade y Berto. Sin ellos, yo sería peor. Me divierten y me sorprenden. Siempre. Cada noche. No saben lo bonito que es eso. Les aprecio y les admiro. A ti también Joan Eloi.
Voy a sumergir mi cabeza en el agua para recordar los momentos imborrables que hemos disfrutado juntos. Y, como siempre me gusta pensar, lo mejor está por venir.
Me manda un sms, el director de Esquire y nuevo colaborador de Captura, Andrés Rodríguez. "Cómprate El Mundo". Lo hago. Me encuentro con esta foto del célebre George Lois de visita por España. El hombre que ideó las mejores portadas de los sesenta para la mítica revista. Escogió mi careto (lo recortó) y puso el suyo. Esto sí que es un Photosop y un honor al mismo tiempo.
Un Estado no está nunca terminado del todo. Es como una ciudad, que siempre está en obras, mejorando, ampliando, adecuando, adaptándose a las necesidades de los que viven en ella. Así es como veo yo a España. No como algo definitivo, intocable o sagrado. ¿Por qué? ¿Acaso lo llevaba Moisés en sus tablas con una letra muy pequeña que no vimos?
Un Estado innegociable que no escucha ni atiende el signo de los tiempos es una madera vieja. Noble pero vieja, que acabará crujiendo por puro desgaste. La crisis del Estatut no es una crisis secesionista. La mayoría de los que vivimos aquí no queremos irnos a ningún lado, ni poner más barreras o peajes. ¡Más peajes no, por favor!
Los catalanes solo queremos que se nos escuche y respete para seguir juntos el incierto viaje de la historia. Quítale oportunismo, demagogia y electoralismo a todo el debate y tendrás a un montón de gente normal y orgullosa de su tierra, cabreada por sentirse ignorada y maltratada por la maraña judicial. Ya está.
Viene otro reto para nuestros gobernantes. Leer correctamente la situación, negociar, pacificar y progresar. Soy pesimista al respecto.
Artículo publicado el día 5 de julio de 2010 en la revista Interviú
Había varias maneras de celebrar los 800 programas. Hemos escogido la más complicada y (espero), la más divertida. El lunes a medianoche. Ese tipo de programas que no se olvidan.