Aforismos de urgencias

Miércoles, 21 de marzo de 2012

Una persona decide pegar en el cristal trasero de su coche, un par de sentencias, de aforismos, como si necesitara difundir ese mensaje. Para esta persona, no era suficiente haber descubierto las frases, sino que quería que todo el mundo las conociera.

Si las analizas solo un poco, te das cuenta que son las frases seleccionadas por alguien cabreado con el sistema (la justicia y la política). Es como si estuviera avisando de algo, una amenaza velada, un reflejo del malestar general. Esto es márqueting unipersonal (y en movimiento). Lo demás son tonterías.

Aforismos de urgencias

La manzana del deseo

Lunes, 19 de marzo de 2012

No tengo ninguna prueba, pero estoy convencido de que esos tipos que esperan días a las puertas de las tiendas Apple para adquirir el último producto, los pone la misma compañía.

No hay una campaña de márqueting mejor. Apple basa parte de su encanto en el deseo, en el ansia, en la sensación (solo es una sensación) de plenitud que otorga tener "lo último".

Y lo último siempre se queda antiguo. Cuando ya estás satisfecho y tienes tu dosis, se sacan de la manga una nueva versión y así vuelve el ansia y sus beneficios. Me quito el sombrero. En plena fiebre consumista con centenares de marcas buenísimas, ellos a lo suyo.

Ahora han sacado el iPad 3 pero lo llaman iPad. Sigue sin poder dibujarse bien, no acaba de ser un portátil aunque ya se le acerca, pero todo eso no importa nada. Dentro de un año sacarán otro que habrá mejorado al actual. "Ya lo tienen, pero no lo quieren sacar", solemos conspirar. Eric Ladd, el de la foto, pasó treinta y seis horas a las puertas de la tienda en New York para conseguirlo. Pagando, claro.

Pensé en Apple durante el último congreso mundial de telefonía celebrado en Barcelona. Ellos no estaban y a mi me extrañó. Todos los mejores fabricantes del planeta, menos los autores del iPhone. No solo eso: en mitad del congreso, lanzaron una nota de prensa anunciando un importante evento para dentro de unas semanas. ¿Por qué? Calculada estrategia otra vez. Ellos se montan sus eventos. Si te portas bien, te invitan. Y, si no, a hacer cola como el de la foto, a "desear" y a formar parte del club. Saben que tienen un producto diferente, que marcan tendencia y que van destacados, así que actúan en consecuencia.

Está por ver si los sucesores de Steve Jobs van a saber mantener este estilo de singularidad, misterio calculado, innovación y elitismo asequible. Yo, por mi parte, voy a sumergirme en el mundo Android donde tampoco nadie regala nada. Nadie regala nada en ningún lado y casi no hablo por teléfono pero ahí estoy... pillado como todos.

La manzana del deseo

Prohibido jugar

Lunes, 12 de marzo de 2012

Tenía unas horas libres y paseé por Madrid. Sin nada que hacer y con la sola compañía de mi cámara de fotos. Anduve escogiendo la ruta al azar. Vi un montón de locales cerrados y ese maldito cartel de "se vende" o "se alquila" que podría ser el logotipo que define la situación en este momento de España. ¿Se imaginan?: "España. Se vende negocio por no poder atender".

En mitad de la rutina de repartidores, taxis acelerados y vecinos con prisa, una alegría: unos niños jugando al balón. Ni videojuegos, ni internet, ni nada de todo eso. Dos niños pasándose la pelota. Simple y bonito. Seguí andando y al cruzar un patio transitable de un horrible edificio de viviendas, encontré el cartel que corta el rollo: "prohibido jugar a la pelota". Estaba lo suficientemente alto para no poder ser arrancado y también para ser ignorado. Los niños me seguían sin saberlo, cruzaron ese patio carcelario dando toques al balón y se fueron entre risas. Ni lo vieron. Debería estar prohibido prohibir jugar.

Prohibir jugar #1 Prohibir jugar #2

El fútbol y, luego, Messi

Viernes, 9 de marzo de 2012

Lo primero que pensé después de los cinco goles de Messi fue: "¿a ver qué dice esta noche Punto Pelota?". Soy así de morboso. Cuando le metían un poco de caña con lo de su bajo rendimento, yo sonreía. Como muchos. ¿Cómo valoras a un genio? No puedes. Es absurdo, gratuito, de relleno, especulativo... Calificativos que definen a la llamada prensa deportiva.

Messi es otra historia, un regalo que la historia ha colocado en nuestro tiempo. Vamos, que somos unos afortunados y todo esto lo vamos a recordar toda la vida.

Solo un par de reproches desde mi microscópica inferioridad. Uno: que no escupa tanto en el campo. Esa salivilla disparada que vemos en cada plano, puede evitarse. Debe ser un tic. Y dos: ¡danos una entrevista hombre! Queremos conocerle más, quererle más (si cabe) y acercarnos al chaval que vive dentro del mito.

Ya espero el próximo recital.

El crack de Sacha Baron Cohen

Martes, 28 de febrero de 2012

Hay que ser un crack para colarte en la alfombra roja disfrazado de dictador (promocionando tu nueva peli, claro) y tirarle las cenizas de Kim Jong-Il al reportero de televisión que te entrevista. Una hazaña al alcance de muy pocos cómicos que, aprovechando una rendija del sistema, pone en entredicho la pompa promocional de este evento.

Los Oscar consiguen que los odies y los ames al mismo tiempo. Es algo increíble. La crítica más repetida horas después es que no han sorprendido, que son previsibles e incluso aburridos.

¿Pero como van a sorprender? Los Oscar son el escaparate, la punta de lanza de la inmensa industria de este sector en Estados Unidos. A pesar de que pasen horas bajas de creatividad (como ha señalado un siempre acertado George Clooney), mueven muchísimo dinero y muchos intereses. En ningún caso van a permitir que la gala sea transgresora, se reinvente o provoque. Jamás.

Esta pensada para que hablemos de los vestidos (vaya aburrimiento) de los artistas, está perfectamente calculada para la televisión (de ahí la prisa sostenida, la brevedad de las intervenciones, el ritmo), y por encima de todo, debe generarte más ganas de ir al cine. Ya está. Estos son los Oscar.

Esta frustración permanente es un poco absurda ya que estamos esperando algo que nunca pasará. Solo hay que conocer un poco a los norteamericanos para ver como blindan los formatos que van bien, desnaturalizándonos si hace falta.

Hace poco vi el mítico "Saturday Night Live" y me aburrí como ostra. Una decepción. Era una sucesión de gags entre corte y corte de publicidad. ¡Qué lejos quedan los setenta con Belusi, por ejemplo! Un tipo genial que se encerraba en su camerino y decía que no salía cuando el programa es en directo. Luego salía, claro, y lo bordaba. Genialidad, incorrección, provocación...

Todo eso se ha ido diluyendo con el tiempo. Se ha ido amaestrando. Y los Oscar son la sublimación del amaestramiento. Por eso aluciné con Sacha Baron Cohen aunque solo fuera como pegarle una patada a un dinosaurio.