La noche en la que Chicho
nos bendijo

Martes, 27 de septiembre de 2016

Se lo dije nada más verlo: "no sabe lo importante que es para nosotros, para todos, que haya aceptado venir". Y luego me vine a arriba: "usted es como el Papa de la televisión. Su presencia aquí nos bendice". No sé de dónde saque el símil religioso. Serían los nervios, seguro. Porque estábamos nerviosos y emocionados. Era una tarde-noche muy especial. Nuestro equipo de producción consiguió lo que parecía imposible: que Chicho Ibáñez volviera a la tele un rato.

Llegó una hora antes y aceptó esconderse para sorprender a J. Bayona. El director venía a presentar "Un monstruo viene a verme" y no tenía la menor idea de que él mismo iba a "gozar" de esa experiencia a través del propio titulo de la peli. De repente, Bayona se convirtió en niño y el monstruo —sabio, enorme— era Chicho.

Cuando entró en el plató todo cambió y eso solo lo consiguen las leyendas. Nuestra emoción, la sensación de que aquello era único, era el reflejo emocional de toda una generación (o varias) que quería agradecer a Chicho su inmenso legado. Y así lo hicimos. Nos adaptamos a su tempo, congelamos las prisas, abrimos las orejas y gozamos de su presencia. A pesar de sus limitaciones, Chicho conserva la ironía, la rabia y las ganas. Confesó que le quedan muchas cosas por hacer y que gozó de su época a pesar de la responsabilidad de reinventarse cada semana.

Todos somos hijos de Chicho. Los del cine de misterio y los de la tele. Espero que pudiéramos comunicarle eso, que se sintiera a gusto. Me confesó su hijo, mediador y conseguidor de la visita, que se quedó con ganas. Pues oye, a por otra. Un especial si hace falta. Haremos todo lo que esté en nuestras manos para conseguir que la "bendición" no cese. Fue una de las noches más bonitas que he vivido en televisión.

Bob ha vuelto
(sin irse)

Miércoles, 21 de septiembre de 2016

Parece un truco y algo de eso hay: volver sin irse. Bob Pop, ha vuelto a la pantalla después de nuestra etapa de "En el aire". Pero él ya estaba "aquí". A mi lado.

Bob coordina todos los invitados y la documentación sobre ellos. Es una pieza clave en este renacimiento del late que tanto cuidamos y queremos. Bob me ayuda a parecer más listo (ardua tarea). La cosa es que su vuelta catódica nos permite confirmar que sigue en forma, que su cabeza está tan afilada como su lengua. Se ha fijado en la llamada prensa del corazón pero desde otra óptica. "Explicar España desde su prensa rosa". Algo así, solo podía hacerlo Bob. Y también llevar esos trajes. Solo él.

Bob Pop

Una noche... ¿rara?

Miércoles, 15 de junio de 2016

Los programas van como van. Son imprevisibles y ahí está la gracia. De repente te ves vestido como Mariano Rajoy con un dúo inclasificable al lado: Ojete Calor. Cantaron y les entrevisté pero no hablamos. Bueno, no me escuchaban. Porque ellos no hablan, solo se activan y deliran y rompen cosas o corren y se tiran por el suelo. Y luego salió la Niña que confesó no verle la gracia a la fealdad. "Me dan asco", llegó a decir.

Broncano hizo un informativo con Quequé. Noticias chungas. Y hubo un debate electoral con Pablo Iglesias cantando por Camela y Pedro Sánchez con el torso desnudo. Todos montados en Segways. No sé... Una noche rara. Igual lo soñé.

Rajoy y Ojete Calor

La noche de los (a)parecidos

Miércoles, 1 de junio de 2016

Dice la leyenda que todos tenemos alguien idéntico a nosotros en algún lugar del mundo. Siempre me ha parecido algo inquietante, como si lo hubiera pensado Juan José Millás. Desde siempre me ha encantado buscar parecidos. Razonables o irrazonables. Es algo adictivo, casi un hobby. Por eso, cuando Romay colgó lo foto con su otro miniyo Jesús Posada, enloquecimos. (Desde siempre llamábamos Romay a Posadas).

Había que actuar y rápido. Propuse al equipo de "Late Motiv" que les invitáramos, que vinieran vestidos igual a poder ser. ¡Y aceptaron! ¡No me lo podía creer! Lo que vino luego fue una charla distendida, con alguna broma sobre las medidas de Fernando, sin más pretensión que buscar más complicidades, reír un rato y ya está.

Cómo sería la noche que hasta volví a calzarme la gorra de Chema Alonso (que no me quité) y el hacker-directivo hizo un "Errejón". Salió por la cortina, me pilló in fraganti y hablamos de lo suyo. Fue la noche de los parecidos que se aparecían. Nada es lo que parece o todo se parece a algo o alguien. Bueno, lo dejo que me lío...

'Late motiv'

Orgullo cómico

Miércoles, 25 de mayo de 2016

Orgullo. Eso es lo que sentí anoche cuando vi lo que teníamos entre manos y como crecía ante nuestros ojos: el otro Bertín recibía al otro Hitler. ¡Bingo! Era magnético. No podías quitar ojo, te enganchaba. Siempre suelo decir que lo de la tele es perseguir buenos momentos. Somos buscadores de oro pixelado. Los buenos momentos, los buenos e irrepetibles de verdad son esquivos, se esconden entre los normales —que no es poco— piden tener mucha paciencia y perseverancia. Lo que vendría a ser tener oficio y amarlo. Cada noche buscando y buscando. Tirando la caña, esperando sin quedarte quieto porque cada noche hay programa y dura casi una hora. Pero cuando llega lo único te llena. Ríes, sientes orgullo y una especie de "gustera" que justifica todos los esfuerzos. Una droga de la que no quieres salir. ¡A por otro!

Parecía un gag pero era muchas cosas. Todas esas pequeñas cosas que, juntas, se llaman televisión. Gracias al equipo de guión y a los actores Javier Quero y David Fernández.

Bertí Osborne y Hitler