Aprender de Sacristán

Miércoles, 2 de marzo de 2016

Los mejores lo son por algo. Son una suma de experiencia, de talento, de oficio y de perseverancia. Cuando estás con José Sacristán no quieres perderte ni una palabra de lo que dice, de como lo dice y de por qué lo dice. Este hombre rezuma honestidad y sabiduria. Ama su trabajo, lo respeta y lo sabe definir: "se trata de jugar".

El de Chinchón es una lección de vida con patas y nosotros tuvimos la inmensa suerte de que pasara unos minutos en el programa. Es de los (escogidos) invitados que mejoran los programas. Todos nos emocionamos. El joven Pepe tiene cuatro películas por estrenar. Ya es una leyenda.

José Sacristán

El placer de sentirte bien acompañado

Miércoles, 17 de febrero de 2016

Eso es lo que busca todo presentador de este tipo de programas: sentirse bien acompañado. Estar con alguien que casi "se entreviste solo". Alguien con encanto, con cosas que contar, que transmita amor por lo suyo y que sea una persona simpática, con luz. Todo eso sentí la noche en la que vino Martirio. Y encima cantó y encajó el "homenaje" de la Niña. Muchas gracias.

El tito George

Lunes, 15 de febrero de 2016

Le gusta que le llamen así: "tito George". Un tipo entrañable y muy buen compañero de rodaje. Cuando vino a hablar de lo suyo no pudimos evitar hablar también de "El pregón", donde (re)aparece en el cine. Y lo hace como un clásico generoso. Al servicio del proyecto. Me ha encantado conocerle y le deseo lo mejor para su "Qué fue..." Carismático y autoparódico. Bien Jorge, bien "tito" George.

Tito George

El efecto Llimoo

Martes, 9 de febrero de 2016

Llimoo (¿qué demonios signfica?) parece que no esté pero está. Vaya si está. Va abriéndose camino y la noche de los Goya dio un buen paso adelante con sus reportajes.

Llimoo practica la incomodidad amable. El pseudoperiodismo gracioso. Es un faltón que cae bien. Tiene algo de entreñable, de fallón que esconde algo. Parece que llevara ahí mucho tiempo y quizás sea verdad.

Llimoo

Puedes hacerlo o no

Viernes, 5 de febrero de 2016

Cuando te proponen autoparodiarte en un programa de humor, puedes hacerlo o no. Tú eliges. Nadie te obliga y todo es respetable. Puedes entender los códigos de un Late y decir: "vale, voy". Y reír, pasártelo bien, quitar hierro... Iñigo Errejón lo hizo y nosotros le estamos agradecidos por ello.

Iñigo Errejón