Cosas que pasan

Lunes, 19 de junio de 2006

Eufemio con una vedetteMe ha dicho Eufemio que el pasado jueves, Andreu vivió uno de los momentos más impresionantes que puede imaginar un ser vivo. Se fué invitado al concierto de Estopa en el palau Sant Jordi y salió al escenario con los de Cornellá y se encontró con 18.000 personas enloquecidas y entregadas. "Esto me lo quedo pa toda la vida", les escribió en un sms a los rumberos.

Luego, el conocido humorista (siempre según Eufemio), voló a Ibiza para participar en un concierto a favor del sentido común en las islas y contra todas las barbaridades con cemento que se han perpetrado últimamente. Y aquello estaba también hasta la bandera de buena gente, crítica y valiente que le plantaron cara al pensamiento único y el rodillo capitalista. Y dice Eufemio que Andreu dijo: "Que no nos digan lo que tenemos o no tenemos que pensar. Pensemos en libertad. Si estamos en contra lo decimos y punto. No al miedo".

Y, al parecer, el fin de semana terminó con unos espaghetis que cocinó Pep Espada en Barcelona con un exceso de cebolla, según Xen Subirats que vestía un bañador pese a ser las once de la noche. Eufemio me contó más cosas, pero ya no me acuerdo. Por cierto: si no soy Eufemio, ni Andreu, ¿quién soy yo ahora mismo? Y otra pregunta: ¿qué relación tiene ésta foto con el texto que acabo de escribir? Cosas que pasan...

Gracias Pau

Miércoles, 31 de mayo de 2006

Gracias Pau Gasol, por permitirme pasar el día contigo. Uno es mitómano desde pequeño y ayer pude comprobar una vez más que los más grandes suelen ser los más modestos, listos y sensibles.

Gasol me invitó a presentar su libro en Barcelona y yo le invité a mi programa. No creo que haga jamás, un trato tan favorable cómo éste. A mí es que me emociona la carrera de éste chaval de Sant Boi que, empujado por su talento y su destino, se planta en la NBA, deja boquiabiertos a los americanos y protagoniza una historia de superación sin precedentes. Es "uno de los nuestros", un luchador, un amigo que no cambia sino que se transforma para bien. Me pasé el día a su lado o mejor dicho "a su sombra". No se puede ser más alto. Me sentí cómodo y contento.

Luego en la tele, metí una canasta milagrosa gracias a su asistencia y, encima, vinieron los Estopa a redondear la fiesta. Lo dije al acabar: "Estos son los momentos que valen la pena y que te brinda hacer un programa cómo éste". Me pidió que le dedicará el libro gigante y le puse: "El más grande es el más persona".

P.D.: Nadie es perfecto. El día antes dejé tirado a Ferrán Adrià. No me acordé que habíamos quedado para cenar y yo estaba en una función benéfica en el teatro Tívoli. Espero que nuestra amistad sirva para que me disculpe. Te debo dos Ferrán.